miércoles, 1 de julio de 2015

Fuego y cenizas.


“…y cuando pensé que nuestro amor se había acabado, removí las brasas… y me quemé las manos...”. 

(Pero…debe quemar?).

Este tipo de metáforas me inspiran para analizar el entorno y mi persona entendiendo que no todos los casos son iguales. 

Remover las brasas de aquel cuya llama está en peligro de extinción, me hace imaginar el paso rápido de nuestra mano por las cenizas para no permitir que la llama se apague usando esta medida extrema para evitarlo. Pero pienso a la vez, que en nuestro bien intencionado intento, el fuego nos quema y deja huellas. 

En mi mente daba vueltas y vueltas la frase citada y llegue a una conclusión: Defender nuestros sentimientos por la persona que amamos a veces confunde, a nosotros y a nuestra pareja. 

Ahí les voy...

Que el amor todo lo puede, sí. Que el amor todo lo cambia, no. Es increíble como a veces podemos sembrar aquella falsa idea en nuestra razón y dejarla que se convierta en una ilusión de nuestro corazón, con la esperanza de que los demás cambien por el amor que sentimos por ellos, convirtiendo al amor una especie de pócima mágica. 

Nadie cambia porque lo amemos más. Desde mi razonamiento expreso que los cambios verdaderos se hacen porque sabemos, y lo más importante, reconocemos que hay una falla en nuestro accionar que nos está imposibilitando el dar de manera correcta y justa, generando de esta manera el deseo corregirla para nuestro bienestar.

Pero en el día a día lo hacemos todo de forma diferente. Metemos las manos en las cenizas y tocamos en el fondo aquel calor, agitamos el aire, removemos las brazas y logramos revivir el fuego. Pero olvidamos que en el trayecto nuestra mano pasó por cenizas y que al llegar al origen del fuego se quemó y lastimó, y pensamos que fue la única manera de sentir que estaba viva la llama. Y luego no curamos correctamente nuestra herida y dejamos las cenizas en el mismo sitio.

El fuego comienza nuevamente su proceso de extinción y fallamos una vez más al creer que si metemos la mano de manera diferente,( pero en las mismas cenizas) esta vez no nos vamos a quemar. FALSO. 

Amar sin miedos, desconfianza y pensamientos negativos que nos distraigan de lo positivo, es permitir que la llama del amor se avive con “vientos” de respeto, generosidad, compresión y bondad. La pareja debe estar en pleno conocimiento de que la leña se va a consumir todo el tiempo y se convertirá en cenizas, pero que para mantener el fuego deben de estar alertas. 

Se necesita una limpieza permanente de las cenizas para que no obstruyan y dejen el camino libre para colocar las leñas y de esta manera mantener el fuego vivo emanando el calor que solo el amor sano y positivo puede emitir. 

Cometer el venenoso error de amar y respetar solo cuando creemos que la otra persona lo merece no mantiene el fuego, y perdonar los errores del otro pero recordando con dolor generando resentimiento nos convierte en obstructores, en cenizas. El fuego no tiene que quemarnos si lo mantenemos con dedicación. 

Alguna vez escribí : “El amor más que un sentimiento, es una decisión”. A medida que transcurre el tiempo mi teoría se sigue alimentando porque la decisión de amar es un proceso sin fin. 

lunes, 18 de mayo de 2015

El ladrón de sueños.


Allá por mis 17 años, sufrí mi primer episodio de desamor. Aquel chico que significó amor en mi adolescencia, me llamó por teléfono una tarde a decirme que ya no podía seguir conmigo. Al escucharlo tuve un vacío en la panza , miedo y  muchas ganas de llorar. Me metí en mi cama deseando dormir y que al despertar todo fuera un mal sueño.

Recuerdo que  aquel día mis buenas amigas llegaron hasta mi cama, encendieron la luz de mi habitación y se metieron debajo del edredón junto a mi. Con cuchara en mano y llena de abrazos y cariño estaba lista para volver a empezar. En aquellas épocas, puedo jurarlo, el miedo se desvanecía al ver llegar el helado y los abrazos. 

Años más tarde una terrible sensación de ansiedad y desesperación se apoderó de mi. Sentía que me habían arrancado el corazón y que en su lugar habían dejado solo un vacío que provocaba mucho dolor.  Las lágrimas llegaban solas a mis mejillas durante mucho tiempo. Me negaba a salir de la cama, no quería hablar con nadie. Era un sentimiento que solo lo había leído en libros y escuchado en canciones. Estaba experimentando la verdadera decepción y el desamor. En aquella etapa ni el helado, ni los abrazos lograron llevarse esos sentimientos.

El miedo se apoderó de mi y me hice promesas equivocadas que provocaban más dolor.  “No lloraré mas por nadie” “No permitiré que nadie me lastime” “El amor es para los débiles”. Viví tantos años con esas frases en mi mente y producto de aquello me transformé en una mujer insegura, con miles de miedos y sin amor propio.

Los años seguían pasando  y empecé a analizar que el desamor puede ser una útil herramienta o un veneno letal sino lo sabes comprender y usar a tu favor de la manera correcta. Comprendí y acepté que el mundo te va a romper el corazón de todas las formas imaginables. Esto va a suceder siempre  y no puedo explicar el por qué.


El amor tocó nuevamente la puerta de mi corazón y lo acogí optimista, me llene de sueños e ilusiones. Este amor era tan fuerte que llegue a sentir que podía tocar el cielo y que podía mover montañas. Mi corazón  estaba lleno de fe y esperanza nuevamente. Se sentía fuerte.

A ese amor que lo creía invencible, el miedo desde otro ángulo me lo robó y que triste fue aceptar que una vez más la vida me había roto el corazón. 

A veces el mundo nos puede parecer muy injusto y otras un poco loco.  Pero mientras perdemos el tiempo juzgando y reprochando todo lo malo que nos puede llegar a suceder, ese mismo mundo sigue girando y no se va a detener.  

Cuando tengas el corazón roto, lleno de desilusión y decepción tendrás dos caminos para elegir. El primero es el cubrirte con una manta de miedos y creer que así vas a parar de sentir dolor, o  el segundo camino es llenarte de fuerza y locura, prenderte como una garrapata de aquella fe que sabe mover montañas y seguir creyendo que el amor es bueno y que existe. ¿Sabes porqué? Porque si dejas que los miedos y el dolor vivan en ti, no podrás amar, no podrás sentir, no podrás soñar y ¿que clase de vida es aquella sin amor? ¿sin ilusión? ¿sin sueños?. Es una vida en la que solo respiras porque el miedo te roba la posibilidad de soñar y de amar.


Por eso a pesar de todo lo mala, injusta, insensible e implacable que pueda parecer que es la vida y el desamor, debemos seguir soñando y amando. ¡Bendito sea el desamor que te suelta y te permite ser tu misma, aceptando y amando cada momento de tu vida!

Esto de vivir es así: Te caes, te levantas y te vuelves a caer pero si no te mueves porque te da terror caerte, en realidad ya estas sumergido en un abismo sin fin. 

Es de humanos equivocarse, cambiar, intentar, fallar, reinventarse y empezar de nuevo y cada vez que sea necesario. Puedo asegurar que no pasa nada (sobre todo si no haces nada).   

lunes, 14 de julio de 2014

Ellas saben quienes son.


Desde hace algún tiempo tenía ganas de escribir algo referente a ellas pero son tan maravillosas que no sabía cómo, ni por dónde empezar a expresar todo lo que siento pues tienen tantas virtudes como estrellas existen en el cielo.

Ellas son mis hermanas de la vida, esas que no tienen mi sangre o mismos padres,  no son la familia que me toco, sino la que elegí y se originan del más hermoso de los sentimientos, vienen del amor.
Tengo hermanas desde la escuela-colegio con las que aprendí a escribir y me avergoncé mil veces por ese uniforme horrible que nos tocó usar durante casi 13 años.  Con las que compartí secretos de amor y aventuras inocentes. Eran más de diez  y aunque no todas quisieron acompañarme en este largo camino, las recuerdo con tanto amor y ternura  que es inevitable dejar de nombrarlas.

Dicen que el amor lo puede todo y que resiste cualquier situación,  por eso  cada vez que veo una foto donde están las “más de 10” siento nostalgia y me cuestiono a mí misma ¿por qué no dimos más?  Quisiera poder revivir lo felices que éramos juntas pero ahora solo repito esos recuerdos en mi mente y los guardo como un tesoro en mi corazón.  

Hoy escuchaba el tema “Como hemos cambiado” de Presuntos Implicados y no puede evitar las lágrimas que son la más limpia expresión de los anhelos de mi corazón; el desea que la parte que dice “…tal vez si tú y yo queremos, volveremos a sentir aquella vieja entrega…” se haga realidad algún día, en algún momento.

Pero no todo es nostalgia y recuerdos,  las que quedamos vivas de todo este “proceso”, por darle un nombre a lo que ha pasado, seguimos creciendo juntas y tenemos cada día una nueva aventura que me hace sentir un lazo inquebrantable por haber superado las adversidades. No nos dejamos vencer por nuestros egos y rencores y me encanta tenerlas, contarles mis vivencias sin vergüenza o miedo a recibir una crítica a mis espaldas. Las que hoy están conmigo han superado la fría barrera de la distancia y aunque no las vea tanto como quisiera, existe la avanzada tecnología que sabemos usarla muy a nuestro favor (cuando realmente se quiere, se puede).

Es increíble ver crecer a mis chicas, estoy tan orgullosa de sus pasos, sus logros, sus éxitos como mujeres, profesionales y  madres porque todas son mujeres de bien  que aportan al mundo desde su pequeño espacio de vida. Las que son madres cuentan con mi especial admiración porque desde muy jóvenes decidieron dejarlo todo por entregarse a esta labor sacrificando miles de experiencias  y sé que no se arrepienten ni un minuto de su elección pues siempre las veo llenarse de felicidad al ver los inocentes rostros de mis sobrinos. ¡Valientes hermanas Dios me dio!

Tengo a mis amores que esperaron un poco más para entrar en el tema de la maternidad, a ellas que hoy están en este proceso,  estoy  segura que les irá de maravilla; la felicidad y ansia con la que desean conocer a mis chiquitos es indescriptible. No saben la dicha y bendición que siento de poder estar a su lado viviendo esta nueva etapa.  

También tengo una hermosa  “familia disfuncional” esas amigas que sin querer y por miles de razones las siento como ángeles que  aparecieron inesperadamente  y que se han ganado un espacio tan importante como mis hermanas de la infancia. Con ellas convivo a diario, y son mi familia porque al estar lejos de mis padres y hermano se han convertido en mis ojos cuando no puedo ver, mi alegría (porque sí que son ocurridas) y mi fortaleza para seguir adelante cuando me siento vencida por las penas del corazón. Ellas siempre me brindan ese cariño indescriptible que tiene una familia  y confió tanto que tengo la certeza de que no van a fallarme jamás porque llegaron para quedarse.

Todas estas mujeres que he mencionado brevemente en este texto son mis hermanas del alma. Las amantes de gatos y zapatos,   esas que cuidan sus cuerpos para  siempre verse bellas y que les encanta una buena fiesta hasta el amanecer tanto como leer un buen libro de Márquez o Benedetti. 

A unas les gusta las estadísticas y  los números,  y a otras las leyes o el marketing. Disfrutan de un buen vino, de un ron o de un pisco chileno.  Les encanta viajar por el mundo y saben apreciar la belleza masculina.
Tienen diferencias  por eso las tengo juntas pero no revueltas, pero todas  coinciden siempre en un hecho importante, me cuidan el alma.

Estas increíbles mujeres tienen corazones maravillosos, nobles, valientes, humildes y generosos porque me han dado tanto amor, me hicieron parte de sus vidas confiándome sus más íntimos secretos y  de sus familias sin preguntarme por apellidos.

Estos lazos de amor que tengo con cada una de ellas son tan fuertes porque se han sembrado con respeto y se riegan día a día con lealtad, amor y compromiso.

A mis amigas que estuvieron en una etapa y que ahora no están, a las que comparten mis días tristes, secan mis lágrimas y escuchan mis errores. A las que están  desde siempre. A todas ellas que verán a mis hijos como suyos y que seguirán compartiendo este largo camino que llamamos vida. A todas les dedico estas líneas, ellas saben quiénes son.

jueves, 27 de febrero de 2014

Soltarnos.



Si todos los seres humanos descubriéramos ese hermoso poder que llevamos dentro que nos puede liberar y acabar con todo lo inútil, destructivo y desechable, sería extraordinario. La gracia de “soltarse” ante todo requiere de valentía, capacidad para perdonar, confianza y pureza. Este don me lleva más allá de la opinión ajena; es decir, olvidarme de lo que creo que sé y quién creo que soy.

Para escribir sobre lo maravilloso que es “soltarse” tengo que empezar compartiendo situaciones que, según mi criterio -para unos válido y para otros no-, obstaculiza desarrollar esta inigualable “gracia”, como yo la llamo.

Todas las teorías son basadas en observaciones y experiencias que desarrollan la mayor parte de las veces la creencia de que no existe felicidad ni bienestar futuro. Vivir episodios que pueden ser aterradores para nuestras emociones nos arrojan a un espiral de negación combinada con desconfianza que obstaculiza el crecimiento del espíritu y que termina por convertirnos, sin darnos cuenta, en seres que viven a la defensiva.

Nosotros, por natural desarrollo, experimentamos tanta decepción como felicidad, todo va de la mano. Entonces ¿por qué sentimos que la gente nos falla? Es sencilla la respuesta… “porque damos y queremos recibir”.

Existen ejemplos sencillos que hasta pueden sonar absurdos, para anotar: “cuando no dormimos tenemos sueño… cuando no comemos tenemos hambre… cuando no bebemos tenemos sed”. Esto, traducido a emociones, como no sentir admiración, cariño y atención, es experimentar lo que la mayoría llama “vacío emocional”.

Nuestro “yo creo” tiene la certeza de ser digno merecedor de atención, amor y admiración, lo cual es correcto dentro de mis apreciaciones. Lo que no considero correcto es dar primordial importancia a lo que puedan sentir los demás hacia nosotros.

Debería de ser nuestro "yo creo" el protagonista siempre, y tener siempre especial atención al confundir amor propio con egoísmo.

Nosotros debemos y podemos ser capaces de amarnos, atendernos y valorarnos en primer orden, antes de ansiar recibir los mismos por parte de los demás. Siendo analíticos nos daremos cuenta que de ahí parte el origen de los fracasos o decepciones que generan los “vacíos emocionales”.

Ser víctimas y buscar culpables, o culparnos a nosotros mismos (que es peor) por “entregar”, no es jamás la respuesta ante el “vacío emocional” que llevamos dentro. Esto es seguir viviendo en el pasado y llenar ese vacío recordando lo “infelices” que somos por no tener el afecto que queremos o que exigimos merecer de los demás, llegando al punto fatal de olvidar quiénes somos, lo que valemos y en realidad necesitamos para ser felices.

La mayoría de nuestros pensamientos son de algún modo sobre el pasado, sumándolos a otros que pueden darse en el futuro, llegando a formar una dinámica mental que nos termina gastando. Y lo que es peor, nos condena a volver a generar una y otra vez lo pasado, olvidando algo tan importante como nuestro presente.

Vivir en el pasado es forjar cadenas que nos atan fuertemente a cosas irrelevantes que ya no funcionan ni nos ayudan, llegando incluso a ser masoquistas.

Cuando comprendamos que no son nuestras emociones o sentimientos lo que nos causan decepciones o problemas, sino más bien es la dificultad para expresarnos y "soltar" lo que no merecemos (aquello que no nos hace bien) empezaremos actuar de forma sana, siendo protagonistas de nuestra vida al tomar con decisión las riendas de ella, vaciando la pena y aceptando la situación que nos ocurre como algo superior a nosotros.

Solo así podremos sentir que, cuando entregamos algún sentimiento a alguien, en ese momento nos estamos regalando un gran placer generando satisfacción de haber dado algo. Es ahí cuando se completa el ciclo, es decir que ya recibimos.

De la vida interpretamos como enseñanza que la persona que recibió debe ser agradecida. Pero lo aconsejable es que en lugar de esperar un agradecimiento, seamos nosotros los agradecidos por la oportunidad de experimentar nuestra generosidad o por simple satisfacción de haber entregado todo. ¿Complicado de entender? Sí, bastante complicado hasta que nos liberamos.

Al inicio dije que "soltarse" es de valientes debido a que es difícil tomar la decisión de elevar el pasado hasta que se pierda y que en su lugar surja esa fuerza de recobrar la confianza, sin recurrir a la necesidad de usar la defensiva. Cuando soltamos tenemos la capacidad de perdonar sinceramente generando un sentimiento de libertad.

Los invito a probar esta fórmula que sin ser mágica me ayudo: Vivir y respirar agradecidos, pero sinceramente.

Esta actitud produce un sentimiento de satisfacción y no nos sentiremos en deuda con nadie ni nada. Cada vez que alguien nos pida algo, o si no lo pide y simplemente decidimos dárselo, debemos estar muy conscientes de que esto nos va generar placer y satisfacción. Entonces nos diremos “aquí está completo el ciclo, el resto de lo que viene es añadidura”.

Soltarse es dejar de vivir en deuda con los demás, es dejar de vivir atados, es vivir en paz, libertad y responsabilidad con lo que sentimos nosotros, no con lo que sienten los demás por nosotros.

A ti querida amiga:

Sé que decirte “todo va estar bien” no te sirve ahora, pero si tú lo empiezas a creerlo así será.

Petete (pa tu)

lunes, 16 de diciembre de 2013

Ser soltero, ¿les preocupa más a ellos?


Hoy por la mañana mi padre me miró fijamente con ternura, me lanzó un beso de buenos días y  me pidió que me acercara. Entonces me aproxime hacia él y me dijo: “Negra  porque si eres tan hermosa, atractiva e inteligente no existe un muchacho guapo con el que puedas casarte, ¡necesito nietos!”.

Este gesto y palabras de mi padre me dejaron pensando todo el día en lo difícil que es hoy defender nuestra soltería, más aun al llegar a cierta edad , pasados los 30 en la mayor parte de los casos donde has vivido y fuiste testigo de muchos acontecimientos importantes, los cuales siempre protagonizaban otros. Vidas que se unieron,  que fracasaron, que se volvieron a unir. Vidas que ves empezar, vidas que ves nacer y crecer. Vidas que al final de cuentas no son la tuya pero están a tu entorno. Y si escarbas en tu memoria siempre apoyaste y respetaste la decisión que estas vidas tomaron sin mucho cuestionamiento. Entonces ¡porque carajos no pueden respetar nuestra soltería!.

Pero si tú o yo vivimos solos y estamos en una zona de real confort ¿Por qué en cualquier momento nos quieren cuestionar? Tal vez también te pasa: Si no contestas a sus preguntas de reproche o preocupación, es porque te gusta evadir tu realidad. Si las contestas de la forma que piensas y dices que eres feliz solo, eres un brutal egoísta. Y por supuesto como omitir  el pecado de decir “ No quiero tener aún hijos” ( y pasas la edad promedio más aun si eres mujer, por ahí a los 32 años,puede ser causal de excomulgación social).

A la mayoría nos ha llegado el amor en las distintas etapas y cada uno tiene sus historias que contar pues se han quedado días, meses, años  (algunos hasta demás tiempo del que debimos permitir) pero todos han dejado algo bueno, un aprendizaje y hasta alguna arruga de más por tanto llanto que en algún momento hemos derramado por amor. Creo que la vida ha sido generosa con algunos de nosotros, me incluyo, y nos ha dado muchos amores y enseñado miles maneras de amar.

Mi vida siempre ha estado llena de amor y a cada uno de esos amores les he entregado todo, pero lamentablemente no han sido lo que deseo, lo que aspiro, lo que quiero para compartir este confort de sentirme bien y es por esto que no he abandonado mi estado.

Desde mi punto de vista, el estar soltero no quiere decir haber perdido el sentimiento de compartir nuestra vida con una pareja. Estar solo significa por el contrario no necesitar de una pareja para sentirse feliz, completo y realizado, de esta manera poder apreciar el verdadero significado de compartir porque así lo queremos, no porque nos toca.  

Estar soltero debe tener como prioridad encontrar aquel propósito de la vida en no pareja. La soledad no es ausencia de gente, sino la ausencia de conocer quienes somos, para que somos buenos, para dónde queremos ir en la vida ; creo que esto es básico para dar paso a una verdadera comunión de almas.

Solo un párrafo para los “emparejados”: Creo que a muchos les toco experimentar, a otros les toco aprender a las bravas, algunos fueron dichosos de encontrar al verdadero compañero de vida  y la gran mayoría agarro su oportunidad y se conformaron con los que les tocaba. Ahora presumen vivir  “felices” pero cuando se les olvida criticarnos y cuestionarnos (a los solteros) escuchas la muy célebre frase: “yo quisiera no haberme casado tan joven” (¿entonces cuál es su discurso?).

¡Al mal tiempo, buena cara solteros! Si te llegas a sentir desmotivado porque cupido sigue de fiestota o cayó en las drogas como el mío y tienes la creencia de que ¡ha desaparecido! Piensa que todo llegará en un tiempo perfecto, todos tendremos nuestra hora.


Nota: Si sigues desmotivado dispara este corto en tu mente por un segundo e imagina: Una fila del supermercado interminable en diciembre + carrito lleno de cosas para bebés y el hogar + niño llorando sin parar + parejas reclamándose sin mirarse por la cuenta a pagar.

jueves, 14 de noviembre de 2013

En el avión recordaba.




"Aunque por ahora mis noches sean tristes sin escuchar tu voz, se que por alguna razón esta decisión fue la mejor. Entre nosotros no hay puntos suspensivos porque el punto final se escribió. Entre nosotros solo queda una profunda distancia que no encontrará retorno, porque en el camino se perdió".


Los caminos perdidos de la vida tienen salidas cuando estas se buscan con esperanza y la fe intacta (a pesar de todo) pensando además, que el futuro está ahí esperando a que lo sigamos. Siempre tenemos la opción a elegir porque cada paso es una decisión tomada con o sin sentido que debemos asumirla haciéndonos responsables de lo que pueda suceder.


Párrafos escritos en un avión que me hicieron recordar porque creo que el amor es una elección además de un sentimiento.

viernes, 23 de agosto de 2013

Los eternos puntos suspensivos.


A todos  los seres humanos nos ha pasado, en algún momento de nuestras vidas, que sentimos un vació por dentro, que algo nos hace falta, que estamos incompletos. Sentimientos inconclusos de cualquier tipo porque no culminamos completamente capítulos de nuestras vidas   y los vamos convirtiendo en  eternos puntos suspensivos, dejándonos una eterna sensación de insatisfacción.
El perdón que no dimos, el adiós que no dijimos, un te amo que nunca expresamos y hasta el golpe que no fuimos capaces de dar por miedo a expresar lo que sentimos. Es entonces la gran pregunta que tal vez todos tenemos pero tampoco somos capaces de hacernos: ¿Por qué  tememos expresar lo que sentimos?
Exitosos profesionales, humanos brillantes con capacidades increíbles, descubridores y conquistadores de mundos desconocidos son capaces de inventar maravillas pero no de expresar claramente lo que sienten. Sin duda el universo fue generoso con todos nosotros regalándonos  miles de virtudes que se equilibran con defectos, pero aún con todas estas cualidades somos incapaces de contestarnos preguntas sencillas como la citada en mi párrafo anterior y preferimos echar tierra sobre el sentimiento y llenarlo  de “tierra nueva”  inventando felicidades aparentes con memorias convenientes.
Siempre he creído que cada ser humano expresa su valentía de modos particulares, pero es ahora cuando compruebo que somos mucho más valientes cuando queremos  empezar algo, que cuando queremos terminarlo. Nos vivimos cobijando en el “siempre hay una nueva oportunidad” “el sol sale cada día” “en la vida hay que pasar las páginas” pero eso aplica solo para quienes terminan sus pendientes, no para quienes dejan inconclusos sus sentimientos,  porque lo cierto es que en la vida hay que pasar las páginas, cerrar libros y clausurar ciertas bibliotecas (si es necesario pero todo junto!) no prostituyamos los refranes señores por favor.
Cada ser es especial y cada uno de nosotros tiene conocimiento de lo que vive y de porque tiene puntos suspensivos en sus historias (porque TODOS los tenemos), así que, dejo plasmada mi verdad en estas letras: Aquí no existe una fórmula mágica, no hay cursos de motivación o auto superación, no hay sectas, religión, convivencias, libros o Fe que sirva para convertir esos puntos en invisibles o borrarlos de la memoria por temor a sentir, la “caja de pandora” siempre se abre, siempre.
Ese borrador que necesitamos somos nosotros mismos dispuestos y valientes; la única Fe que  nos servirá es la que tenemos para creer que si podemos superar todo lo que nos convirtió en temerosos, y si creemos en algún poder superior sería bueno agarrarse de El solicitándole mucha fortaleza, paciencia y templanza para  continuar poco a poco por el camino que nos llevará a encontrar esa llave que nos hará libres para empezar sobre bases nuevas y limpias; no hay imposibles cuando queremos con convicción.

 No hay verdades absolutas de las experiencias o temas sobre la vida, las palabras escritas  son solo apreciación mía, aunque si ya hice referencia a la verdad me la tomo y culmino: No conozco una sola historia de éxito que termine con puntos suspensivos, todas terminan con un punto final.